Contract: El fin justifica los medios


En muchas ocasiones se nos dice que una persona no se conoce a sí misma hasta que no se encuentra en una situación desesperada; que es ante un chantaje, una experiencia cercana a la muerte propia o a la de un ser querido, cuando podemos llegar a cometer locuras para sobrevivir o proteger a alguien. Esta temática es habitual en la literatura y en el cine. En películas como Prisoners (Denis Villenueve, 2013), por poner un ejemplo relativamente reciente, se aborda esta coyuntura, en la que, sin entrar en demasiados detalles, seremos testigos de hasta dónde es capaz de llegar un padre de familia por recuperar a su hija, de su destrucción personal y del dolor que esto le provoca llevando al extremo esa máxima maquiavelesca de «el fin justifica los medios».

Del mismo modo que Keller Dover (interpretado por Hugh Jackman) en Prisoners, William, protagonista de Contract, se ve envuelto en una situación desesperada a través de chantajes que le obligarán a ejercer como asesino a sueldo. A lo largo de la trama, iremos conociendo más detalles de quiénes lo extorsionan y de por qué tienen este poder sobre él. El título, a la espera de su aprobación en la comunidad de Greenlight de Steam, es un RPG con toques plataformeros de scroll lateral 2D que apuesta por una estética noir en la que el B/N y la escala de grises solo se ven interrumpidos por el rojo de la sangre. A priori, Contract puede recordarnos estéticamente a Sin City (Frank Miller) o al videojuego Madworld (Platinum Games, 2009) y, aunque al igual que en ellos se resalten los chorros de hemoglobina, en Contract esta particularidad también contribuye a que empaticemos con William y sintamos una mayor aversión por los actos de violencia explícita y por el chantaje al que le vemos sometido. Por tanto, no se trata solo de generar una experiencia gore. El jugador será testigo directo de la destrucción personal de William, quizá de una forma similar a lo visto en los flashbacks de Max Payne 3 (Rockstar North, 2012), en los que veíamos a Max ahogar sus penas en alcohol y lamentarse de los errores cometidos. Todo, claro está, bajo un arte más cercano al pixel de Canabalt (Adam Saltsman, 2009) que al triple A de Rockstar.

Poco se sabe del gameplay de Contract salvo que parece apostar por un equilibrio entre el sigilo y la acción trepidante. Los jugadores serán los que deberán elegir cómo encarar las fases, ya que podrán escoger entre tres modos de juego en función de las preferencias en las skins de William –Loud, Stealth Combat y Free Runner–. Unas características que resaltan unos atributos centrados la acción (Loud), el sigilo (Stealth Combat) o la agilidad (Free Runner) y que forman parte de la estrategia y del estilo con el que más a gusto se sienta el jugador.

Os dejamos un breve trailer por si queréis seguirle la pista.