Orbits: Cohetes en órbita


Hace dos décadas, con Worms (Team17, 1994) irrumpieron en escena unos gusanos que nos enseñaron la mecánica del lanzamiento de proyectiles. De este sistema de juego bebió primero Crush the Castle (Armor Games, 2009), título para navegador en el que tienes el control de una catapulta cargada con bombas y piedras y cuyo objetivo es demoler la estructura de varios castillos. A finales de ese mismo año, se lanzaría el celebérrimo Angry Birds (Rovio,2009), clon del anterior, pero adaptado para triunfar en los móviles y con un diseño mucho más infantil que lo acercaba a los jugadores más casuales. Orbits (Another Soft, 2011) da una vuelta de rosca a este concepto, esta vez bajo una temática espacial y con un diseño de niveles con muchas variables.

El reto de Orbits es sencillo: debemos facilitar la llegada de las naves a una base con forma de diana emplazada en un planeta ficticio. En cada lanzamiento, la fuerza de desplazamiento la marca directamente nuestro ratón, que emite una onda expansiva producida por el clic. Además, la gravedad desempeña un papel importante en la trayectoria, que podemos ajustar gracias a una pequeña indicación (en forma de fina línea) que muestra la dirección y la fuerza previa. Incluso podemos corregir su trayectoria una vez en el aire con otra onda expansiva del ratón que lo oriente en la dirección correcta. Orbits implementa un sistema de golpes similar al golf y, como si se tratase de un circuito, al inicio de cada nivel se indica el número de intentos para conseguir el «Par». Si logramos estar por debajo de par, el juego nos premian con una de las tres estrellas de cada fase. Las otras dos se consiguen acertando en el centro de la diana y recolectando las monedas que hay desperdigadas por el escenario.

Esta última estrella y el sistema de monedas es lo que le confiere una mayor complejidad a la experiencia. Acumulando las monedas desbloqueamos los simpáticos y agradables diseños de las diferentes naves, en la línea de su marcado estilo artístico flash. Orbits consigue unos niveles variados con su división en cuatro mundos que, a su vez, representan cada una de las estaciones del año. Los mundos se componen de diez niveles y cada uno posee características visuales (uso de los colores), sonoras y jugables propias. Mientras otoño coloca obstáculos en forma de astros (tanto estáticos como en movimiento), verano incluye otros planetas que generan fuerzas gravitacionales que afectan a la trayectoria. En invierno, los cuerpos celestes tienen una función de rebote y en primavera se adhieren una o dos naves más a la fórmula. Todas estas variaciones dinamizan el sencillo gameplay y convierten a Orbits en un título que nos exige cerebro y precisión a partes iguales.

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OBSERVACIONES:

– El juego guarda vuestro avance, lo que os permite ir desbloqueando poco a poco todas sus fases.

– Los textos están en inglés, pero no son importantes salvo para un pequeño tutorial muy sencillo de entender.