Aurora: Dios entre el caos


No pocas palabras se le han dedicado a la proliferación de simuladores absurdos en los últimos años. Mi intención no es iniciar un debate sobre la justificación o no de este tipo de propuestas, ya que entiendo que en este sector hay espacio suficiente para todo tipo de productos. En la actualidad, se puede satisfacer casi cualquier “fetiche” del jugador, ya sea convirtiéndonos por un momento en una cabra, roca, pulpo o experimentando la anodina existencia de una rebanada de pan de molde. No será el que suscribe estas líneas quien juzgue los gustos de cada uno, más cuando, mientras se gesta este artículo, sigo pendiente de que una amenazante estrella enana roja no absorba mi galaxia.

Aurora (Vancouver Film School, 2011) carece de finalidad. O eso dicen los propios autores del juego: cuatro estudiantes estadounidenses que lo desarrollaron para su clase de diseño de videojuegos. Su mecánica es sencilla, minimalista. Con el botón izquierdo del ratón podemos crear un campo magnético que provoque la colisión de los asteroides que orbitan alrededor de nuestra estrella y, tras una sucesión de choques, se forman los primeros planetas. Debido al caos que se genera en pantalla, el propio juego bautiza aleatoriamente los planetas para que podamos detectarlos con facilidad. Con un poco de paciencia, y observando que no cesa el poder de atracción ni el grosor de nuestros mundos, salta un aviso en pantalla. Ahora, si pulsamos (con el botón derecho del ratón) sobre un planeta habitable se abre un nuevo menú, ha llegado el momento. En Aurora podemos plantar la semilla de la vida.

Además de la función “habitar”, un sencillo cuadro de opciones nos muestra información sobre cada planeta: desde la cantidad de personas que lo habitan, las evoluciones experimentadas, la velocidad a la que recorre el espacio el cuerpo celeste, hasta la distancia que guarda en cada momento este cuerpo respecto a su sol; una estrella con un destino fatal que derivará en supernova a los diez minutos de comenzar la partida. El título nos da a escoger entre terminar la partida aquí o continuar en modo libre y sin límite de tiempo. Esta segunda opción es la que nos permita extraerle todo el jugo a Aurora.

Debemos ser conscientes de que el campo de fuerza gravitacional acelera el proceso de amalgamas celestes pero, a su vez, varía erróneamente la trayectoria de otros cuerpos y nos convierte en verdaderos ángeles del apocalipsis. En más de una ocasión veremos cómo irremediablemente algunos de nuestros planetas desaparecen tras impactar contra nuestra estrella o contra alguna de las enanas rojas que giran desafiantes fuera del límite de nuestro sistema solar. Se genera entonces un reto inherente: intentar que la vida fluya el máximo tiempo posible en un mismo planeta, el cual no deja de crecer ni sus habitantes de evolucionar. Incluso podemos observar estos cambios si pulsamos sobre estos globos terráqueos. Superados ciertos objetivos, Aurora premia nuestra labor protectora con trofeos que irán apareciendo en pantalla y, de forma paralela, con un incremento del área de influencia gravitacional, lo que nos permite expandir nuestra galaxia más allá de los límites iniciales.

Es cierto que estamos algo de bajón tras saber que No Man’s Sky se retrasará un par de meses, pero este simulador de gestión galáctico (con gran peso estratégico) creado por Christopher Wimer, David Millar, Jarrett McKenna y Dustin Kaban puede ser una alternativa mientras esperamos. Bajo un diseño minimalista tridimensional bastante logrado y acompañado de un ambiente sonoro zen, Aurora nos embauca, relaja y divierte. Quizás sus desarrolladores no fueron conscientes de lo que consiguieron. El título nos hace responsable de los planetas desde su nacimiento y nos obliga a luchar contra su más que probable devastación final. Jugamos a ser dioses, aunque la vida (el juego) carezca de finalidad, de sentido.

JUÉGALO EN: Aurora

OBSERVACIONES:

– Firefox es el navegador que os recomendamos. En otros, en ocasiones hemos tenido dificultades para cargar el juego.

– Si no tenemos rueda en el ratón, con E y Q acercamos y alejamos la cámara, respectivamente.

– Un HUD ofrece información accesoria sobre nuestra partida.

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